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15 de octubre de 2018
28 de julio de 2018
Devenir de esta vida; Julio. + Mini Reseña Películas.
Esto
se ha convertido en un ciclo tóxico; de devenir, de perderme, de reencontrarme.
No tengo excusas pues me delata mi mente, en las incontables veces que sabía
que poseía las facultades, el ánimo y el tiempo para nutrirme de diferentes
actividades. No las realice. Me reprendo
mentalmente y anímicamente me desanimo, y el ciclo de repite. Los días han
transcurrido apaciblemente, entregándome anécdotas enternecedoras.
8 de febrero de 2018
15 de diciembre de 2017
21 de noviembre de 2017
Deambular por aquí, por allá.
El clima se ha ido
estabilizando, dando paso a una calidez y luminosidad gustosa. El tiempo se extinguió,
sigiloso, hasta este punto. Estuve perdida entre un trabajo tedioso,
desvalorizado, que dejo en mi la desilusión frente a la injusticia, pero que
guardaré como un combate que me aniquilo el exterior, pero no se infiltro
por mis poros. Reconozco que en este tiempo me aleje de mis gustos, y me
percaté que no puedo desenvolverme en un mundo tan sistematizado. Al dinero. Descubrí
la inmadura y la ingenua esencia que aún
reside en mi pecho. La pena de ver en el ojo ajeno, pero ya no querido, el
menosprecio. Y pensé: aún no es mi tiempo, aún no poseo las herramientas
apropiadas para labrar mi futuro, me encuentro asentando bases. A mi compás.
Saludos, Gab.
30 de octubre de 2017
Memorias de esta existencia: Octubre.
Hola, nuevamente. El mes de
octubre se ha ido lentamente, mientras que el pasar fue escurridizo y de fácil
olvido, me dispuse a escribir. He organizado mis tiempos y me he vuelvo a
perder en los mismos, ya no lo hago tan mal. Ahora me reencuentro a los pocos
momentos de extraviar la mente y eso es un poco más ameno, pues ya no se queda
en mí aquella sensación ponzoñosa de haber malgastado tiempo. Aún estoy
aprendiendo, pero ahora el proceso no me deja agraviada. Como ya mencione, el
tiempo ha pasado placentero y ha traído consigo gustos y buenos momentos,
buenas risas, buen clima. Octubre no paso en mi diario vivir lleno de festividades,
más bien de saludos cargados de cariños y memorias. La fotografía me ha
entusiasmado, al igual que el dibujo y la organización.
He empezado a dejar entrar la
espontaneidad de la vida misma, me es difícil, pero ha sido inesperadamente
renovador. Tengo una frase en la cabeza y ahora se contornea y toma mayor peso,
mayor consistencia, y comienzo el proceso de agregar valor a entendimientos del
pasado, que por algo se repiten indefinidamente hasta ser parte de la realidad
propia. Me río, no de sorna, sino más de ternura. Me desplazo entre las calles
apoyada en mano a una bicicleta roñosa, que repiquetea, y en el transcurso de
mi casa a la universidad, disfruto la simpleza de una calle atestada de gente y
de aquellas villas silenciosas. No puedo evitar no recordar, en este recorrido
una casa, grande, que se alza en la esquina de una calle, en ella hay un
conjunto de animales peculiares; un perro, un cuarteto de catitas y un macho de
alguna especie de ave pequeña. Cada vez que emprendo ese pequeño tramo, me
distraigo un momento con el perro. Es demasiado juguetón, a pesar de ser mayor,
y siempre se encuentra vestido de colores chillones. Una vez, sin querer, me
quede más tiempo y el propietario de la casa salió, se detuvo un momento,
analizando, yo por mi parte estaba sentada en el suelo, acariciando al perro, y
con voz ronca dijo; mire tranquila a las catitas, son muy vistosas. Al macho ese
se le murió la pareja y, como debe saber, una vez emparejado, si se le muere la
mujercita, se quedan tristes. Y siguió haciendo sus quehaceres. De vez en
cuando, echó una mirada curiosa. Fue una situación tan común, de tanta
espontaneidad. Me fui contenta a la
universidad. Quiero plasmar el hecho, ya que está aún vivido en mi memoria. No
le tome fotos ni al perro ni al conjunto de pajaritos, por qué no ando con la cámara
en mano y, en primer lugar, por respeto.
Por ello, lo único que se plasmó en el lente de mi cámara fueron flores del jardín de mi vecina.
Eran pequeñas, y estaban recién
en flor y algunas pereciendo, pero desentonaban enormemente con el plano verde.
Les había echado el ojo hace rato, y sin más, les saque foto.
Otro acontecimiento muy bello
fue una tarde de ocio, en la cual la Clara, se dejó fotografiar. No es para
nada tímida a la hora de posar, pero a mí parecer, no le agrada mucho tenerme
encima viendo el mejor ángulo, así que no la fatigue mucho y tome pocas fotos.
En esta, en particular, me transmitió un sentimiento de que ya estaba hartando su paciencia.
Ha sido un pasar melifluo. Y por
ello me impuse metas claras y concisas, he decido ahorrar. En la actualidad, no
tengo ni la menor idea cuando tengo en mi poder, sé que es poquito puesto que
llevo un par de días solamente, pero es motivador guardar dinero para no
perderlo en tonterías. Me refiero a comprar comida, cuando tengo la opción de
llevar de mi hogar. O, la más destacable, comprar botellas de plástico, cuando
en realidad, tengo una de aluminio bien resistente. O derrochar en papelería. ⊙△⊙ Sí,
todo muy bello, todo muy costoso. Así que, compre una alcancía, la última
inversión, y dejaré caer monedas sin arrepentimientos.
Hasta
aquí mi recorrido por este mes. Saludos, Gab.
3 de agosto de 2017
Presente.
Hoy presencie un atardecer, inexplicablemente,
cálido. No ha ocurrido nada destacable o
transcendental pero el sentimiento se ha
acobijado en mi pecho, y aquello lo rescato. Ha pasado tiempo, pero es que le
he dado tiempo al tiempo, y sin percatarme, se me han extendido los minutos a
meses, y he terminado en una catarsis interminable, aún me encuentro fluctuando
entre el equilibrio de lo que conlleva una vida integra. Termine en un ambiente
completamente contrario a las aspiraciones de mí remoto yo, estudiando una
carrera que, al fin y al cabo, no necesito la ponderación de exámenes. No
quiero redactar aquellas letras con un tinte irónico sino, más bien, inesperado
pues me lleve el agrado de aprender materias de mi interés. A pesar de ello, ha
crecido en mí nuevas aspiraciones, insaciables. He eso sí, limitarme, ya que se
le eleva la mente y deseo comerme el cielo, pero se me olvida que soy un simple
terrestre. De a poco, me he impuesto (a pesar de la connotación negativa de la
palabra) a cumplir metas efectivas y reales para así no frustrarme de no
concretar y abandonar todo y quedarme ahí; mirando a la nada.
(Ella es Clara, un can de ojos tristes)
Saludos,
Gab.
27 de mayo de 2016
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